AMV

Descripción del proyecto

Este proyecto parte de un desafío muy especial: transformar una antigua vivienda unifamiliar en un espacio de trabajo moderno sin perder la esencia original del lugar. Desde el inicio, el objetivo principal fue mantener los elementos que aportaban carácter al inmueble —como los muros de piedra— y armonizarlos con un diseño contemporáneo, funcional y luminoso.

Al acceder al espacio, nos recibe una zona de entrada equipada con asientos modulares de madera. Estos bancos no solo permiten diferentes configuraciones para crear áreas de espera o reunión informal, sino que en su interior almacenan puffs que pueden trasladarse fácilmente a otras zonas polivalentes de la oficina. Este detalle aporta flexibilidad y versatilidad, esenciales para un entorno de trabajo dinámico.

En el área de cocina-comedor se diseñó una gran cristalera con vistas al exterior. Esta elección no fue solo estética, sino que busca mejorar el bienestar de los trabajadores, creando un rincón que actúe como auténtica zona de descanso y desconexión. La luz natural se convierte en protagonista en todos los espacios, reforzada por una planificación minuciosa de la iluminación artificial que mejora tanto la funcionalidad como el confort visual.

Durante toda la intervención se ha trabajado en optimizar la climatización e integrar soluciones técnicas discretas que no rompen con el carácter del lugar. Las divisiones interiores favorecen la conexión visual y física entre los distintos departamentos, fomentando la colaboración y el trabajo en equipo. La elección del mobiliario, ligero y ergonómico, junto con una paleta neutra y cálida, refuerza esta idea de continuidad, comodidad y apertura.

Este proyecto es un claro ejemplo de cómo es posible equilibrar respeto por la historia y necesidad de modernidad, creando oficinas que no solo responden a lo funcional, sino que también inspiran a quienes las habitan.

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